5 reglas de oro para que tus joyas luzcan como el primer día

No todo lo que brilla es oro, pero no se puede negar que las gemas y metales preciosos se caracterizan justamente por lucir relucientes a cualquier hora del día. Tanto es así que, durante miles de años, se les ha otorgado a las joyas un significado místico, incluyendo, por supuesto, el más famoso de todos: la promesa de amor eterno. No obstante, estos preciados tesoros podrían perder su encanto.

Materiales delicados, como el oro, las gemas orgánicas (coral, perlas) u otras gemas delicadas como las esmeraldas, se rayan con facilidad y no se llevan bien con ciertos productos de uso diario. Afortunadamente, ¡no todo está perdido! Con tan solo cambiar un par de hábitos podrás mantener tus joyas tan espléndidas como el primer día.

1) Deja los diamantes para el desayuno

Si eres de las personas que usa sus joyas favoritas a diario, ¡felicidades! A fin de cuentas, están hechas para mostrárselas al mundo. Pero no te olvides de quitártelas antes de dormir. Piensa que, mientras estés durmiendo, podrías dañar irremediablemente esa cadena veneciana que tanto te gusta. Mejor imita a Audrey Hepburn y reserva tus diamantes -o cualquier otra joya- para un brunch o una fiesta, y al llegar a casa, guárdalas apropiadamente en el joyero.

Recomendación. Limpia tus joyas después de cada uso con un trozo de gamuza o paño de microfibra. Así, mantendrán su brillo por más tiempo y eliminarás residuos de productos como cremas corporales.

2) Pon cada cosa en su lugar

Dentro de tu colección de joyas, hay piezas delicadas que podrían estropearse si entran en contacto con otros materiales de mayor dureza, como el diamante. ¿Nuestra recomendación? Mantén tus pendientes separados y cuida que tus anillos no se rocen entre sí, preferiblemente, almacénalos en su propia caja de joyería o compartimento de tu joyero.

Asegúrate también de cerrar y separar tus cadenas y pulseras. Esto evitará que se enreden entre ellas. Por otro lado, aunque tus perlas se vean fantásticas colgadas en un soporte u organizador, ¡aléjalas de ellos! Decántate mejor por guardarlas en plano para que el hilo se conserve mejor.

Recomendación. Introduce una bolsita antihumedad en tu joyero para decirle adiós a los elementos oxidantes.

3) Nada en exceso es bueno

El sol, el cloro de la piscina y la sal del mar tienen efectos devastadores en tu cabello, ¡y en tus joyas también! Incluso el sudor del ejercicio podría dañar hasta los metales más resistentes. ¿Lo mejor? No uses anillos o pulseras para tomar el sol o relajarte al ritmo de las olas y mucho menos para ir al gimnasio. Mejor, déjalos en casa.

4) Los últimos serán los primeros

Que las joyas sean lo último que te pongas y lo primero que te quites. ¿Por qué? Porque ciertos productos, como el perfume o el fijador podrían dejar residuos que afectarán su brillo. Además, mientras te desvistes, tu collar de perlas podría romperse y también hay riesgos de que tu anillo favorita caiga al suelo y pierda una de sus piedras.

5) Los anillos no se hicieron para limpiar

Lo mismo aplica para cualquier otra joya. El cloro, los desinfectantes y otros productos químicos de limpieza podrían estropear su color y/o pulido. Eso sí, ¡no las dejes en cualquier lugar! Sería una lástima que caigan en el desagüe.

¿Quieres saber cómo hacer que tus joyas se mantengan intactas por más tiempo? ¡No dudes en preguntarle a los expertos! Un joyero siempre querrá ayudarte a inmortalizar sus creaciones.