Consejos para limpiar tus joyas de oro y platino como los expertos

Comprar joyas de oro es una apuesta segura por donde quiera que lo mires. Primero, lucen fantásticas con todos los atuendos. Segundo, tienden a revalorizarse con el tiempo. Además, son duraderas y resaltarán la belleza de cualquiera que las use. Y es que, si lo piensas, por algo el oro se ha convertido en el metal más venerado y apreciado a lo largo de la historia.

No obstante, y pese a parecer inmortal, el brillo del oro no es eterno. Algunos productos y cremas de uso cotidiano podrían hacer que tus joyas se vean opacas y pierdan su vivacidad. Por supuesto, este efecto puede evitarse manteniendo una buena limpieza y nosotros te diremos cómo hacerla.

Después de usar tus joyas, ¡remueve la suciedad!

Cada vez que usas tus anillos y pendientes, el polvo y otros residuos se acumulan en la superficie. Para evitar que esto afecte su capacidad de brillar como una estrella, acostúmbrate a limpiarlos después de cada uso. Puedes hacerlo con un trozo de tela suave que tengas en el joyero, preferiblemente, de gamuza.

Y recuerda: no es buena idea mantener todas tus joyas juntas. Usa los compartimientos del joyero para separarlas y decántate por almacenar tus diamantes en bolsitas de terciopelo o en su propia caja de joyería.

Mímalas en casa una vez al mes

No siempre necesitas productos profesionales para limpiar tus joyas de oro y platino: a veces la simplicidad es lo más efectivo. Si quieres mantener tus joyas tan resplandecientes como el primer día, bastará con sumergirlas en un bol con agua tibia y unas gotitas de jabón neutro. Déjalas descansar por unos 10-15 minutos y finaliza dándoles un masaje con un cepillo de cerdas suaves, especialmente en las zonas que entran en contacto directo con la piel.

¡No olvides enjuagar y secar muy bien cada pieza antes de guardarla! Lo mejor es pasarles un paño suave y ponerlas a secar al aire libre. Si lo deseas, puedes darles un toque final frotándolas con un trozo de gamuza. Así, no les quedará ni una marca de agua.

Nota. Las esmeraldas y otras piedras, como las perlas y el coral, son difíciles de limpiar en casa. Si tus anillos, pulseras o pendientes tienen incrustaciones de este tipo, te recomendamos dejarle la limpieza a los expertos.

De vez en cuando, ¡usa un producto especial!

En el mercado, hay una gran variedad de productos para el mantenimiento de los metales preciosos. Por ejemplo, con un kit para accesorios de oro, podrás culminar la limpieza de tus joyas con facilidad. La mayoría de estos empaques incluyen un paño para remover el polvo y cualquier residuo que esté en la superficie, y otro para darle brillo al metal.

Si quieres saber qué productos de limpieza puedes utilizar en una joya específica, ¡no dudes en preguntarle a tu joyero! De seguro, te dará el mejor consejo.

Cada 1-2 años, ¡déjalo todo en manos de los expertos!

Tener una joya de oro es fantástico, pero conservarla como el primer día lo es aún más. Por eso siempre es recomendable hacer un espacio en la agenda para llevar tus piezas más preciadas a tu joyería de confianza. Recuerda que hay materiales, como las perlas, que son sumamente delicados, aunque no son los únicos.

En ocasiones, el oro blanco también podría necesitar de un cuidado profesional, en especial si ha perdido parte de su brillo característico. Si este es tu caso, ¡no te preocupes! No se trata de nada que tu joyero no pueda resolver con un baño de rodio.

Joyas en tiempos de la COVID19

Esta pandemia mundial nos obliga a tomar una precauciones adicionales con nuestras joyas después de cada uso así como el tipo de desinfección que podemos aplicar. Los geles a base de alcohol se pueden usar sin que esto suponga un riesgo para joyas de oro o platino con diamantes. No obstante, para un desinfección más completa y eficaz lo recomendable es dejar nuestras joyas, tras cada uso, en un pequeño recipiente con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). No aplicar este método en joyas con otras gemas como esmeraldas o perlas.

Debemos evitar totalmente los productos agresivos de limpieza como la lejía (cloro) u otros bactericidas ya que estos pueden estropear con facilidad el brillo y/o color de nuestras piezas de joyería.